“Teniendo en cuenta lo anterior, de cara al argumento ofrecido por el apelante consistente en que con anterioridad ya había ocurrido un evento natural en el marco del fenómeno de la niña advertido por el IDEAM en el año 2010, no es posible concluir que siempre y cíclicamente las precipitaciones y su volumen serán una constante, pues como se indicó en el documento reseñado, estas pueden variar y ser diferenciales.
Según estas consideraciones científicas, aunque el fenómeno de la niña sea un evento cíclico, no puede calificarse su magnitud como previsible, pues el índice de lluvias y su influencia será variable, en función de la intensidad con la que cada año se presente el fenómeno natural”.