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Contratos con régimen privado. Equilibrio económico. Riesgos previsibles e imprevisibles.
By: System Administrator on viernes, agosto 14

DESEQUILIBRIO ECONÓMICO DEL CONTRATO – también puede presentarse en contratos que se rigen por el derecho privado. DOCUMENTOS DE OFERTA – carga del contratista al definir los componentes de la tarifa ofrecida.

Es útil observar que frente al esquema de formación de las tarifas pactadas que se acaba de describir, para probar el desequilibrio económico del contrato NO resulta suficiente que la demandante se limite a demostrar los salarios, prestaciones sociales, costos y los gastos de transporte asumidos o pagados por ella, sino que debe traer al proceso la prueba de la causa del efecto financiero en el incremento no previsto, es decir, aquel que se encuentra por fuera de las condiciones contractuales y que por tal razón la contratista no está obligada a soportarlo.

En procesos como el presente no sobra advertir que el desequilibrio económico del contrato puede configurarse, aunque según los documentos de oferta los servicios deban ser cotizados y prestados “a todo costo”, puesto que, en caso de presentarse costos imprevisibles o irresistibles que ocasionen un desfase financiero material, podrían originarse el deber de indemnizar el perjuicio”.

 

Ahora, no obstante lo anterior, la Sala advirtió que “en el punto 8.2 del documento de oferta se fijó un listado de ítems que podían ser reembolsados por la entidad contratante[1], en el cual, se anticipa desde ahora, no se encontraban los salarios ni transporte de las personas y equipos asignados a la operación del contrato[2], cuyos costos directos o indirectos -se repite- debían ser considerados en la tarifa ofrecida por la contratista.

Así las cosas, a diferencia de lo que afirma la demandante, se establece que, salvo los ítems de costos reembolsables expresamente definidos en capítulo VIII del documento de oferta, la ecuación económica del contrato no funcionaba por el sistema de reembolso de los costos o gastos en que hubiera incurrido la contratista.

Para concluir este análisis se advierte que, ahora en el proceso, para obtener la pretendida condena contra UNE EPM no bastaba con demostrar que la contratista incurrió en costos o gastos mayores a los que ella había estimado: es preciso analizar si se trató de eventos imprevisibles o irresistibles y si por virtud de ellos se produjo un cambio de condiciones que conllevaran excesiva onerosidad en las cargas de la contratista, en relación con lo que estaba incluido –o debió estarlo- en el valor de su oferta, que se convirtió en el precio del contrato bajo la fórmula que se ha identificado”.

En relación con el principio de equilibrio económico del contrato, la Sala indicó que “… a diferencia de lo que afirma la demandada, el asunto no puede despacharse con la premisa de que el desequilibrio económico del contrato solo puede declararse en los contratos que se rigen por la Ley 80 de 1993, puesto que, tal como ha sostenido la jurisprudencia de esta Corporación, el desequilibrio económico  no corresponde a una figura privativa de los negocios jurídicos gobernados por el derecho público” y el daño derivado de la ruptura de la equivalencia de prestaciones económicas “es susceptible de ser invocado en todas las relaciones negociales bilaterales, con independencia del régimen jurídico que las informe[3]”.

 

En este punto se advierte que aunque no existió una cláusula contractual que obligara a mantener el equilibrio o la equivalencia de prestaciones, “puede pretenderse, de manera autónoma, la pretensión de desequilibrio económico y la indemnización del daño contractual correspondiente, por ejemplo, en el supuesto de que las órdenes de la entidad contratante hubieran impuesto a la contratista mayor onerosidad en los costos o gastos que estaban convenidos a cargo de la contratista en la fórmula económica que gobernó el contrato.

En aplicación del derecho privado también puede traerse a colación la posible configuración del desequilibrio económico, desde la perspectiva de la teoría de la imprevisión, cuando se trata de hechos o circunstancias imprevisibles que generan una excesiva onerosidad a una de las partes, de acuerdo con los elementos que fija el artículo 868 del Código de Comercio[4]. Es decir que, los casos de desequilibrio de contratos regidos por el derecho privado se pueden evaluar de conformidad con el artículo 868 del Código de Comercio.

Por último, bien sea frente al incumplimiento o al desequilibrio económico, le asiste la razón a la apelante en que los supuestos que plantea tienen que ser examinados de acuerdo con las pruebas allegadas al proceso y no solamente con la aplicación de categorías jurídicas y conceptos generales””.

INCUMPLIMIENTO Y DESEQUILIBRIO ECONÓMICO – precisiones y diferencias - metodología para valorar la prueba del desequilibrio / ECUACIÓN ECONÓMICA

“en criterio de la Sala, en este proceso, como en todos aquellos en que se debaten los aspectos financieros del desequilibrio económico del contrato, constituye un paso obligado en el análisis de las pruebas identificar con claridad la fórmula de precio, su funcionamiento y la distribución de las cargas y los riesgos del contrato, puesto que es a partir de la equivalencia de las prestaciones previstas y pactadas que se puede establecer o no el desbalance financiero”.

Equilibrio económico en contratos con régimen privado. Documentos de oferta. Riesgos previsibles e imprevisibles. 

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