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Equilibrio contractual. Reajuste de precios. El silencio del contratista se equipara a la aceptación de los efectos económicos que se le pudieran producir en la ejecución del contrato.
By: System Administrator on lunes, julio 6

Equilibrio contractual. Reajuste de precios. El silencio del contratista se equipara a la aceptación de los efectos económicos que se le pudieran producir en la ejecución del contrato.

En la demanda se solicitó reajustar los precios pactados, toda vez que los fijados en el contrato y sus adicionales no correspondían a la realidad comercial de la zona y se alegó que el contratista renunció al reajuste de precios.

Frente al tema de las renuncias por parte del contratista, “… la Sala ha precisado que ese tipo de acuerdos son válidos siempre (i) que consulten el interés individual del renunciante y (ii) no estén prohibidos (artículo 15 del Código Civil22). A lo anterior habría que agregar que (iii) tampoco podrá renunciarse hacia el futuro, en tanto nadie puede renunciar lo que desconoce (artículo 1522 del Código Civil23)”.

Para la Sala, las dos primeras exigencias están dadas, toda vez que se tratan de derechos económicos del contratista que pueden renunciarse sin limitación legal alguna y tampoco se observaron vicios que den al traste con su anulación.

“En cuanto a las renuncias ilimitadas o futuras, debe decirse que, para la época de la suscripción de los modificatorios, el contratista conocía de los efectos económicos generados por la falta de ajuste, toda vez que ya habían producido su efecto sobre el contrato; sin embargo, decidió, autónoma y libremente, consignar en ellos que los precios del contrato seguirían inalterados. Ahora, podría decirse que el contratista estimaba que el acuerdo original sobre la renuncia a los ajustes era legal y, por esa razón, se atuvo a firmar los modificatorios en esas condiciones; sin embargo, eso no fue obstáculo para que, una vez finalizada la ejecución del contrato, formulara el reajuste que ocupa en esta oportunidad a la Sala, con todo y que no demandó la nulidad de su renuncia.

Ese comportamiento es el que la jurisprudencia de la Sección ha catalogado como contrario a los postulados de la buena fe, los cuales deben informar el contrato. Este tipo de reclamaciones resultan prósperas cuando, previamente, se incluyen en los actos bilaterales de modificación, adición, prórroga y suspensión, tal como lo ha dicho esta Corporación.

En relación con los sobrecostos reclamados por una mayor permanencia de obra, considera la Sala que no pueden prosperar las pretensiones de la actora, dado que, como ya se observó, las suspensiones y ampliación del plazo, así como los motivos y causas que originaron el mayor tiempo del contrato quedaron consignados en actas y documentos que suscribió la contratista sin protesta alguna, esto es, en negocios jurídicos que concretaron las postergaciones de las cuales pretende ahora percibir beneficios indemnizatorios y de los que sólo vino a dar cuenta luego de su perfeccionamiento y a cuantificar una vez finalizado el plazo de ejecución del contrato.

En efecto, se ha entendido que se debe reclamar en oportunidad aquellos fenómenos que puedan afectar la economía del contrato, con mayor razón cuando se llegan a acuerdos para superar las dificultades externas del contrato y viabilizar su ejecución. En esa línea, se ha sostenido que las modificaciones que las partes le incorporan al contrato tienen como finalidad la de reconducir la relación contractual, razón por la cual desconoce la buena fe contractual el hecho de que una de las partes después de ese momento haga reproches a su contraparte por situaciones que la modificación pretendía superar. En tal sentido se ha dicho25:

De lo hasta aquí expuesto, es claro que los contratos adicionales arriba mencionados significaron un corte de cuentas para lo sucedido hasta la fecha en que se suscribieron, toda vez que su finalidad era superarlo, con mayor razón si se tiene en cuenta que las partes, incluido el contratista, ya conocían para esa fecha lo ocurrido. Luego, mal haría la Sala en desconocer esos acuerdos donde las partes libremente acordaron las fórmulas para viabilizar el contrato26, sin ningún tipo de salvedad.

Por consiguiente, si el contratista no formuló ningún reparo cuando suscribió los contratos modificatorios y el acta de suspensión y reiniciación de la obra (XXX), no es posible acceder a sus reclamaciones en esta sede, pues no le es dado ir contra sus propios actos, tal como lo ha indicado la Sala:

[S]i la parte afectada guarda silencio en torno a la omisión o silencio en torno a las reclamaciones, reconocimientos, observaciones o salvedades por incumplimientos previos a la fecha de celebración de un contrato modificatorio, adicional o una suspensión tiene por efecto el finiquito de los asuntos pendientes para las partes, no siendo posible discutir posteriormente hechos anteriores (excepto por vicios en el consentimiento), toda vez que no es lícito a las partes venir contra sus propios actos, o sea “venire contra factum propium non valet”, que se sustenta en la buena fe que debe imperar en las relaciones jurídicas.

Es por ello que se ha concluido que el silencio del contratista se equipara a la aceptación de los efectos económicos que se le pudieran producir en la ejecución del contrato:

[N]o es admisible entender del silencio del contratista una ausencia de renuncia de los efectos económicos de las adiciones en plazo del contrato o de las suspensiones, sino su aceptación, en tanto el asentimiento a la variación en el plazo, informa una aceptación de las condiciones en las que a partir de la prórroga se ejecutaría el contrato de obra”.

Equilibrio contractual. Reajuste de precios. El silencio del contratista se equipara a la aceptación de los efectos económicos que se le pudieran producir en la ejecución del contrato.

En posición diferente del Consejo de Estado ver sentencia Consejo de Estado. Mora en el pago de obligaciones contractuales. Suspensión del contrato. Silencio administrativo. Silencio del contratista.

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