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Responsabilidad del Estado y el concesionario por obras de infraestructura vial. Culpa del Concesionario en grado de una negligencia inexcusable para quien, se supone, acuña experiencia en el manejo,
By: System Administrator on jueves, junio 25

Regulación sobre clasificación o categorización de carreteras.

El llamamiento en garantía, procedencia y alcance. ... ni la denuncia del pleito ni el llamamiento en garantía se constituyen en vehículos procesales para convocar a personas involucradas en la producción del daño pues, antes que nada, son instrumentos para que el demandado, en tanto resulte responsable, pueda trasladar o subrogar el pago de la condena a otro con quien previamente se ha entablado una relación sustancial de tipo legal o contractual cuyo objeto comprenda dicha obligación.

En otras palabras, los llamados a responder por la causación de un daño constituyen un litisconsorcio, ya sea facultativo o forzoso y, en tanto tengan la calidad de parte procesal, de cara a la responsabilidad que se les achaca se tornan solidarios entre sí, mientras que, tratándose de terceros denunciados en pleito o llamados en garantía, su convocatoria obedece a una relación sustancial existente con la parte convocante que los obliga a que, en caso de que dicha parte sea declarada responsable, deban asumir ─en todo o en parte─ el pago de la condena”.

Valor de las copias simples. Valor probatorio de las fotografías. El material fotográfico, como medio de prueba, se enlista dentro de las denominadas documentales25 y, en tanto documento, reviste de un “carácter representativo, que muestra un hecho distinto a él mismo”26. De ahí que, “[l]as fotografías por sí solas no acreditan que la imagen capturada corresponda a los hechos que pretenden probarse”27, con lo cual, el valor probatorio que puedan tener “no depende únicamente de su autenticidad formal, sino de la posibilidad de establecer si la imagen representa la realidad de los hechos que se deducen o atribuyen, y no otros diferentes, posiblemente variados por el tiempo, el lugar o el cambio de posición”28.

En otras palabras, para que las fotografías tengan connotación probatoria y puedan ser valoradas conforme a las reglas judiciales de la sana crítica, se debe tener certeza sobre la persona que las realizó y las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que fueron tomadas29, lo que normalmente se devela a través de otros medios complementarios. De esta forma, la autonomía demostrativa de dichos documentos se reduce en la medida que se requieran otros medios de convicción que las soporten”.

Responsabilidad del Estado y el concesionario por obras de infraestructura vial, caída de árbol sobre la vía, componentes de la vía y anchos de zona de carreteras.

La Corporación advirtió que el árbol que ocasionó el accidente letal se encontraba en un predio privado y que a pesar de que el Concesionario indicó que se veía aparentemente sano “dicho argumento no desvirtúa las condiciones para precaver el riesgo o la amenaza que se cernían sobre la vía por cuenta del arbusto, ya que lo determinante era la altura considerable que tenía el árbol, tanto como para alcanzar cualquiera de los carriles transitables”.

Ahora, en relación a que si se hizo o no lo pertinente para evitar o conjurar los peligros o amenazas provenientes de los árboles frondosos situados en las zonas privadas de terreno aledaño, es claro que no, ya que no existe prueba de que, por ejemplo, se hubiera conminado al propietario a la tala de los mismos, o que, en caso de negativa, se hubiese pedido la intervención de las autoridades municipales”.

Ahora, en relación con la responsabilidad del INVIAS y el concesionario el Consejo de Estado advirtió que “tales responsabilidades descansaban directamente en el contratista, en virtud del contrato de concesión que para la época de los hechos se encontraba en la etapa de operación; es decir, que ya se había superado la fase de construcción de la obra. No obstante, dos aspectos son importantes para determinar la responsabilidad del INVÍAS: (i) tratándose de vías públicas la actividad peligrosa no se agota con la culminación de la construcción sino que, inclusive, subsiste en la etapa de operación, de ahí, que en dicha fase postrera tanto contratante como contratista sigan sujetos a la ejecución material del contrato y no simplemente en una relación netamente jurídica; en otras palabras, la operación, así sea por cuenta del concesionario hace parte integral de la ejecución del objeto contractual; y (ii) el INVÍAS conservaba obligaciones contractuales de inspección y vigilancia para el momento en que sucedieron los hechos”.

“Ahora, si en gracia de discusión se dijera, tal como fue planteado en el salvamento de voto, por un lado, que la responsabilidad del dueño de la obra solamente se da en la etapa de construcción porque tiene como fundamento una actividad peligrosa y, por consiguiente, el INVÍAS solo respondía por los daños de la obra y no por la ejecución jurídica del contrato, y por otro, que la fuente del daño no fue la obra sino el árbol, aun así, el INVÍAS no se libra de responsabilidad frente al sub lite por las siguientes razones: (i) como ya se dijo, en materia de vías la operación también es, de suyo, una actividad peligrosa, amén de que de ella se derivan situaciones de peligro para las personas que circulan por la vía, tanto así, que está sujeta a un sin número de reglas y normas para la asegurabilidad del tránsito53, y (ii) las funciones del INVÍAS atraviesan la relación contractual con el concesionario e, inclusive, abarcan esferas extra contractuales, si se tiene en cuenta que dicha entidad es quien ─in génere─ supervisa las obras, adelanta investigaciones y estudios, asesora y presta apoyo técnico para construcción y mantenimiento de vías, atiende emergencias en sus infraestructuras viales cuando se le solicite, es el encargado de la ejecución de políticas y proyectos; define características técnicas y de señalización; es decir, es el organismo estatal, por excelencia, que controla la actividad vial.

Sin perjuicio de que, en este punto, esté evidenciada la responsabilidad del INVÍAS, lo cierto es que la vía donde se suscitó el accidente se encontraba concesionada y, por lo mismo, la responsabilidad interna de mantener la vía libre de obstáculos estaba, cien por ciento, a cargo del contratista (…)”.

Responsabilidad extracontractual tratándose de un régimen de culpabilidad como el que le aplica a las entidades de derecho privado. La falta de previsibilidad. Culpa del Concesionario en grado de una negligencia inexcusable para quien, se supone, acuña experiencia en el manejo, conservación y operación de vías.

“... la culpa de la responsabilidad extracontractual, tratándose de un régimen de culpabilidad como el que aplica a las entidades de derecho privado, “no es un objeto de la naturaleza ni una vivencia subjetiva que pueda ser percibida o sentida, sino que surge de una situación concreta que es valorada a partir de sus posibilidades de realización (como capacidad, potencia o previsibilidad): el reproche civil no radica en haber actuado mal sino en no actuar conforme al estándar de prudencia exigible, habiendo tenido la posibilidad de hacerlo”56.

Así, de las pruebas allegadas al infolio, en ninguna se evidencia que el Concesionario le hubiera informado o comunicado al INVÍAS sobre los riesgos provenientes de los árboles situados en la zona aledaña a la carretera, que por su altura, tuvieran la capacidad de impactar la vía en caso de caída por cualquier causa.

Así mismo, tanto por sus obligaciones contractuales para con el mantenimiento y operación de la vía, como por condición técnica y su ubicación in situ, el Concesionario era el llamado a percatarse de las posibles implicaciones que los árboles contiguos de considerable altura, pudieran representar para la seguridad de la vía, máxime, cuando visualmente se podía establecer la proyección de aquellos sobre los carriles de la calzada, en caso de caída.

Así por ejemplo, tal como lo referenció la sentencia de primera instancia, esta Subsección, mediante sentencia del 6 de abril de 2011, rad. 19422, con ponencia de la magistrada Stella Conto, condenó a un municipio por la muerte de un pasajero que se transportaba en un Jeep Willys, cuando fue golpeado por la rama de un árbol que obstruía el espacio aéreo de una vía pública urbana (…)”.

“Ahora, es cierto que al estar el árbol en propiedad privada, el Concesionario no podía, por sí mismo, adentrarse a talarlo, pero sí podía, por ejemplo, requerir al propietario y ofrecerle la colaboración que llegase a necesitar para podarle altura; requerirlo para que solicitara los permisos para la tala; en caso de renuencia del propietario, acudir a las autoridades administrativas y de policía y, de paso, informar de dicha situación al INVÍAS.

Ninguna de estas acciones se adelantó, de ahí que esté demostrada la culpa del Concesionario en grado de una negligencia inexcusable para quien, se supone, acuña experiencia en el manejo, conservación y operación de vías. La precitada negligencia y la culpa evidenciada, como presupuestos de la responsabilidad civil extracontractual de particulares, conlleva a la Sala a establecer la responsabilidad del Concesionario en el caso concreto”.

Responsabilidad de los concesionarios. Solidaridad de sus integrantes.

“… no debe confundirse la responsabilidad solidaria frente al contratante y frente a terceros que nace de la ley y del convenio, con la posibilidad que tenían las empresas integrantes de internamente dividir el trabajo por especialidades y establecer proporciones en la participación. Así, con independencia de que los hechos se presentaron en la etapa de operación que estaba a cargo de la sociedad Consultoría Colombiana S.A., lo cierto es que todas las consorciadas son solidariamente responsables, motivo por el cual, en lo pertinente se modificará la sentencia de primer grado que había declarado como responsable únicamente a XXXX.

De lo anterior se concluye que: (i) el INVÍAS como entidad a cargo de la vía donde sucedieron los hechos, es responsable solidario, sin perjuicio de que pueda repetir contra las ─ o cualquiera de las─ entidades que integran el Consorcio XXXX (…)”.

Responsabilidad del Estado y el concesionario por obras de infraestructura vial. Culpa del Concesionario en grado de una negligencia inexcusable para quien, se supone, acuña experiencia.

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