Correo Electrónico Contraseña
Registrarse |  ¿Olvidó su contraseña?




 

By: System Administrator on viernes, febrero 2

Responsabilidad de las sociedades comisionistas de bolsa. Carácter de interés público del mercado de valores. Operaciones de reporto o repo.

 

“…las sociedades comisionistas de bolsa son personas jurídicas que autorizadas debidamente y en ejercicio de las actividades propias al mercado bursátil y de valores están obligadas a cumplir con las obligaciones propias al instituto de la autorregulación, así como a las exigencias legales, teniendo en cuenta no sólo el carácter de interés público del mercado de valores, sino también la seguridad, la confianza y el respeto que debe observarse en todo momento al desarrollar las diferentes operaciones…”.

 

El riesgo en el mercado de valores.

 

“Para el caso del mercado de valores, el riesgo reside sobre la realización de una inversión que puede llegar a producir rentabilidad, asumiendo un margen de riesgo en el que podría generarse pérdidas, dependiendo del perfil de riesgo que se asuma. En todo esto debe quedar claro, como lo explica BECK, al invertir capitales, recursos, dinero, debe haber plena consciencia por quien lo hace de lo que significa y de los riesgos a los que se enfrenta.

 

57.- En un mercado de valores los primeros riesgos que se evidencian son los denominados “cuantificables”, cuyo rasgo distintivo es que permiten la anticipación y cálculo de su afectación en caso de concretarse. Dentro de estos riesgos hay diferentes categorías: (i) los riesgos de mercado, comprendidos por los movimientos que el precio de un activo en el que se invierte puede tener, dentro de los que se puede considerar las condiciones económicas del país, o variaciones derivadas de hechos que afectan en negativo al emisor; (ii) los riesgos de crédito, consistente en que el deudor de un dinero o de otro tipo de obligación no paga o incumple en las condiciones acordadas en la relación negocial. En esta categoría se puede concretar el riesgo de contraparte, o el riesgo del emisor; (iii) los riesgos de liquidez, referidos a las dificultades para vender o liquidar una inversión.

 

58.- Pero en el mercado de valores también están los riesgos no cuantificables, como (i) los riesgos legales, relacionados con los problemas legales que afectan el cumplimiento debido frente a las inversiones en las condiciones pactadas; (ii) los riesgos operativos, que implican incurrir en pérdidas por deficiencias (en el control interno), fallas (en los sistemas informáticos) o inadecuaciones en el recurso humano (errores humanos y fraudes), los procesos (procedimientos inadecuados), la tecnología, la infraestructura o por la ocurrencia de acontecimientos externos. Según el Autorregulador del Mercado de Valores – AMV –, resulta esencial conocer sobre los riesgos operativos, dado que “el riesgo operativo es uno de los riesgos que generan mayores pérdidas en los intermediarios a nivel mundial, ya que de la ocurrencia de este riesgo se pueden generar riesgos de mercado, de crédito o de liquidez”; (iii) los riesgos estratégicos definidos como aquellos que están relacionados con el cumplimiento de los objetivos estratégicos de los intermediarios, en otras palabras, son los que se asumen en función de las estrategias desarrolladas para alcanzar los objetivos de las entidades, de los recursos utilizados y de su ejecución, dada la continua búsqueda de las entidades – propiamente, los intermediarios del mercado – de diversificar su estructura de capital y de fuentes de ingresos con el fin de apoyar la estrategia de negocio; (iv) los riesgos reputacionales, derivados de la pérdida de prestigio, de imagen, o de la publicidad negativa”.

 

“Es importante destacar que en el mercado de valores el análisis de los riesgos y la definición de las obligaciones de los participantes en el mismo se hace teniendo en cuenta las denominadas “normas prudenciales”, esto aquellas reglas que permitir conducir el comportamiento de aquellos, promoviendo la transparencia, la equidad, el orden y la libre competencia, protegiendo a los inversionistas, salvaguardado la fe pública y el interés público que representa tal mercado. Dichas reglas han sido examinadas en su doble componente regulatorio y autorregulatorio, siendo en el primero en donde la intervención del Estado se produce en el mercado de valores por medio de la Superintendencia Financiera como se analiza a continuación”.

Go Back